La cumbre del G-20 en Londres
En la nueva cumbre del G-20 se ha decido la creación de una
agencia supervisora que junto al FMI (que multiplicará por tres sus fondos)
vigilará a los mercados para evitar los abusos que han llevado a la actual
severa crisis económica mundial. Se destinará un billón para afrontar la crisis
y se luchará contra los paraísos fiscales.
En la nueva cumbre del G-20 celebrada en Londres con Gordon Brown de anfitrión,
se han tomado importantes y contundentes decisiones. Hace falta saber si las
medidas a tomar, supondrán el final de la crisis o simplemente un episodio más
para luchar contra ella.
Habrá una importante agencia que regulará y vigilará
los mercados. Ya se sabe que la codicia, la avaricia y una especulación salvaje
y sin límites, han provocado la actual tremenda crisis y que la vigilancia y el
control de los mercados se hace totalmente justificado y moralmente necesario,
con el fin de que no vuelva a
repetirse la dramática situación actual de terribles consecuencias a escala
mundial. Además de evitar que se repita en el futuro la debacle, también hay que
hacer una inconmensurable reparación de daños: se trata de reinstalar la
confianza, de volver a entrar en la senda del crecimiento, de arreglar el
sistema financiero, de que se termine la restricción crediticia, de recuperar
los puestos de trabajo perdidos y de que se vuelva a crear empleo. Este último problema,
el del desempleo, es que más daño directo sobre los ciudadanos esta causando la
crisis y el que les permite a los mismos desgraciadamente sentir su extrema
severidad y gravedad.
Habrá una nueva inyección económica para afrontar la crisis,
se trata de más de un billón de dólares. La mitad recaerán sobre el Fondo
Monetario Internacional (FMI), viendo así multiplicar por tres sus fondos.
750.000 millones de dólares estarán destinados a los países que están teniendo
más dificultades con la misión de que se reestablezca el crédito. Lo que resta
se destinará a incentivar el comercio. También existirán cantidades para el
Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, concretamente 100.000
millones de dólares. Si bien Gran Bretaña y Estados Unidos, hacían hincapié en
destinar más fondos económicos para afrontar la crisis, tampoco han salido
decepcionados los países como Francia y Alemania, que requerían más control
sobre los mercados. Se creará el Consejo de Estabilidad Financiera que sucederá
al Foro de Estabilidad Financiera que en cooperación con el FMI avisará sobre
los riesgos macroeconómicos y financieros y podrá tomar las medidas que necesite
para afrontarlos. También se ha insistido en tratar de conseguir una mejor
calidad y más consistencia en el sistema bancario internacional, que estos no
caigan en una endeudamiento excesivo y que se aprovisionen económicamente en los
buenos tiempos.
El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez
Zapatero ha tenido un especial protagonismo, consiguiendo en el G-20 que se
aborde de modo significativo la lucha contra los paraísos fiscales. La OCDE ya
ha realizado una lista con los Estados que menos cooperan en relación con los
paraísos fiscales. España aportará 4.000 millones al FMI y se ha mostrado
optimista sobre la finalización de la crisis, estimando que la cumbre va a
generar confianza para que la recesión alcance el fondo en el segundo semestre
del año. Las cumbres del G-20 contra la crisis son una señal inequívoca de la
severidad de la misma, de sus dimensiones a escala mundial, y de la necesidad de
tomar medidas comunes y globalizadas en un mundo también globalizado.
Euribor 17 de Abril de 2009
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