La deflación
Las tensiones inflacionistas han desaparecido y en los
próximos meses se esperan tasas negativas en la variación interanual del IPC.
Empieza hablarse de deflación, como caída generalizada y persistente de los
precios y que tiene unas consecuencias muy negativas para la economía. Sin
embargo el fantasma de la deflación, es todavía un fenómeno improbable.
Mientras que la inflación es un concepto mucho más conocido, no lo es tanto otro
concepto económico llamado deflación. La inflación es la subida persistente y
generalizada de los precios, es decir, un fenómeno que lleva a los ciudadanos a
poder adquirir progresivamente menos productos con el mismo dinero, ya que el
encarecimiento de los bienes y servicios es más rápido que los salarios de los
consumidores. El concepto contrario sería la deflación, es decir, una bajada
persistente y generalizada de los precios.
La deflación aunque en un primer momento puede parecer
positiva, pues significa que podemos comprar cada vez más barato, puede llevar a
unas nefastas consecuencias económicas para un estado. Los consumidores
conscientes de que los precios han tomado una clara tendencia a bajar, toman la
decisión de postergar sus compras para ahorrarse así la cantidad de dinero que
se supone bajará pronto en los respectivos productos. Así mismo, las
empresas también pueden decidir retrasar proyectos e inversiones que se supone
tendrán más rentabilidad en un futuro próximo, en el que habrán bajado los
costes. La generalización en la población de esta toma de decisiones, significa
una gran reducción del consumo por parte de empresas y familias y ello supone
una reducción en las plantillas de las empresas, quiebras en las mismas,
expedientes de regulación de empleo, y aumento sistemático del desempleo. Parece
un escenario muy similar al que está ocurriendo ahora, debido a la severa crisis
a escala mundial por la que estamos atravesando, pero la crisis actual
tiene unas causas diferentes a la deflación, es decir, el gran desempleo que se
está generando ahora no es como consecuencia de la deflación, sino
fundamentalmente por la ruptura de la burbuja inmobiliaria y la restricción del
crédito. Por lo tanto si se llegase a una deflación, sus efectos teóricamente se
sumarían a los actuales de la crisis económica. Afortunadamente la deflación
todavía es un fantasma lejano, que de momento parece bastante improbable que
aparezca, aunque el riesgo, todavía mínimo, existe.
La crisis económica ha producido grandes distorsiones en
muchos indicadores y estadísticas económicas. Ha llevado a las más importantes
potencias, a la Eurozona y a la Unión Europea a una recesión de la que todavía
no se vislumbra la salida y llevó en el segundo semestre de 2007 y primero de
2008 a un progresivo aumento de la inflación, como consecuencia del
encarecimiento del petróleo y de las materias primas. Las tensiones
inflacionistas empezaron a disiparse después de julio de 2008, cuando en España
se alcanzó una variación interanual del IPC del 5,3% y ya en agosto tuvo su
primera caída al situarse en el 4,9%. En los meses posteriores ha continuado
decreciendo, en diciembre se bajó hasta una tasa interanual del 1,4%, en enero de 0,8% y se espera que pronto lleguemos a tasas negativas. Esta
desaparición de los riesgos inflacionistas y el grave deterioro económico que
padece Europa, han sido fundamentales para que el Banco Central Europeo (BCE),
haya tomado la decisión de rebajar los tipos de interés varias veces en los
últimos meses pasando del 4,25% al 2% actual.
Los recortes en el precio del dinero por parte de la
autoridad monetaria no tienen otro motivo que el de recuperar el consumo y con
él la reactivación de la economía. Las rebajas en los tipos de interés, unido al
alivio de las tensiones interbancarias han provocado la caída del Euribor, con
lo que las hipotecas que se vayan revisando a lo largo del 2009 experimentarán
sustanciales rebajas, y este efecto unido a la caída de los precios del petróleo
significará un ahorro considerable en la mayoría de los ciudadanos.
No debemos pensar que la aparición de tasas negativas en
la tasa interanual del IPC, signifique que ha llegado ya la deflación, sino más
bien que nos encontramos en un proceso de ajuste necesario a nivel de precios,
pues hay que recordar que el petróleo llegó a máximos históricos en julio de
2008, alcanzado los 147 dólares el barril y ahora después de pronunciadas y
continuadas caídas se ha llegado a un precio que ronda los 40 dólares el barril.
Esto unido al efecto de freno en el consumo que tiene la crisis sobre los
ciudadanos, ha llevado a la desaparición de las tensiones inflacionistas, pero
de aquí a llegar a una deflación todavía es improbable. Si que podemos
entender que existe una deflación en lo que se refiere a la vivienda, pues
existen muchos reparos actualmente por parte de los ciudadanos a lo hora de
embarcarse en el importante proyecto de adquirir una vivienda, pensando que los
precios de la misma están cayendo y probablemente en poco tiempo caerán más.
Pero no se puede pensar que por existir esta situación en el mercado
inmobiliario, nos encontremos al borde de una deflación generalizada en todo el
sistema económico.
Parece muy improbable que lleguemos a una deflación, pero
si que es importante no bordear y alejarse de caminos que se acerquen a ella y
proponer otro nuevos poniendo en marcha medidas que motiven la demanda, y que
ayuden a la desaparición de la desconfianza por parte de los actores económicos.
La desconfianza solo ayuda a continuar enfrascados en los círculos viciosos que
conducen a un progresivo deterioro económico. Un círculo vicioso en economía es
fácil de explicar; por ejemplo, la desconfianza en la situación económica en los
ciudadanos, les lleva a consumir de forma generalizada menos de lo razonable,
con lo que las empresas se resienten y se ven obligadas a reducir sus
plantillas, aumentando así el desempleo que lleva a un incremento de la
desconfianza en los ciudadanos. Por lo tanto la recuperación de la confianza en
los actores económicos resulta fundamental para ayudar a salir de la severa
crisis y hacer desaparecer todos los peligros que pueden llevar a enfatizarla.
Euribor 21 de Febrero de 2009
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