Periodo de Carencia
El periodo de carencia permite rebajar total o parcialmente
la cuota de la hipoteca. Puede resultar una importante ayuda en momentos
económicos difíciles, pero no hay que olvidar que implicará un encarecimiento
del préstamo, por lo que se deberá utilizar en situaciones excepcionales.
¿Qué es el periodo de carencia?

El periodo de carencia puede darse en un préstamo para el
consumo, en un préstamo hipotecario, en la suscripción de una póliza de seguro o
en el alquiler de un inmueble, pero se utiliza sobretodo en las hipotecas y es a
lo que nos vamos a referir en el presente artículo.
El periodo de carencia en las hipotecas consiste en un
tramo de tiempo determinado durante el cual no se pagaría la cuota mensual,
estaríamos hablando de una carencia total, o se dejaría de pagar la parte
correspondiente a la amortización y sólo se pagarían los intereses, también en
un tramo de tiempo determinado, y en este caso se trataría de un periodo de
carencia parcial.
¿El periodo de carencia es una
ventaja?
El periodo de carencia se ofrece como una "ventaja",
determinada en una cláusula del contrato hipotecario que el cliente va a
formalizar. Se trata de una ventaja entre comillas, porque la utilización del
periodo de carencia implicará un alargamiento de la vida de la hipoteca con el
consiguiente aumento de intereses. Pero es una ventaja, al fin y al cabo, ya que
el cliente a lo largo de la vida de la hipoteca puede pasar por diversas
situaciones económicas negativas, como el desempleo, durante las cuales puede
necesitar ayuda.
¿Cuándo es recomendable utilizar
el periodo de carencia?
La utilización del periodo de carencia pueden permitirle
al cliente superar la mala situación de su economía, pero no hay que olvidar que
se trata de un recurso a utilizar en situaciones excepcionales.
Muchas familias se encuentran en la situación de que sus
gastos aumentan. Puede venir un gasto tan inesperado como ineludible y la cuota
de la hipoteca viene inexorablemente mes tras mes extrayendo una gran parte de
los ingresos. Resulta muchas veces muy complicado encontrar una salida a tanta
presión económica. En este sentido el periodo de carencia puede resultar un
alivio y un balón de oxigeno para afrontar mejor la situación durante ese lapso
de tiempo en el que se ha acumulado una gran cantidad de gasto inevitable. Pero
siempre debemos tener presente que al utilizar el periodo de carencia, el
préstamo experimentará un encarecimiento.
Desde 2005 hasta octubre de 2008, el Euribor experimentó
una espectacular subida que le llevo a encontrarse en máximos históricos,
incluso en plena crisis económica en la que muchos ciudadanos caían en las redes
del desempleo. Estas circunstancias tan demoledoras para las economías
familiares necesitan de salidas rápidas y eficaces hasta que la situación se
normalice, y en este sentido, el periodo de carencia puede resultar una
importante ayuda.
Ejemplo
Ahora revisemos un ejemplo real: la Hipoteca Sin de
Bankinter ofrece como una ventaja para el cliente que la formalice el periodo de
carencia: Se trata de un tiempo en el que no se amortiza ninguna cantidad de
capital, es decir, solamente se estaría cubriendo en el pago intereses. El
periodo de carencia podría solicitarse a partir de los 3 primeros años de vida
de la hipoteca. Se podrá solicitar la carencia para un máximo de tres cuotas
mensuales, ya sean estas consecutivas o no lo sean. Se podrá solicitar la
carencia un máximo 12 cuotas mensuales en cada bloque de 10 años. Si no se
utilizan todas las cuotas posibles en el plazo de 10 años, no serán
recuperables. El plazo de devolución será en bloques de 10 años.
Euribor 18 de abril de 2010
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