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Los descensos del precio del petróleo llevan a rebajar la inflación
Los descensos del
precio del petróleo conducen a rebajar la inflación
El petróleo ha sido el principal motor de la subida de la
inflación de los últimos meses. Los descensos del precio del
crudo desde mediados de Julio suponen un descenso en la tasa
de inflación.

Las bajadas del petróleo comienzan ya a tener influencia en
los indicadores económicos. El crudo con sus bruscas escaladas es capaz de
alterar gravemente la economía mundial y provocar importantes procesos
inflacionistas. El petróleo tiene mucho que ver en que la inflación cerrara
Julio en España en el 5,3%, en la Eurozona en el 4% y en el conjunto de la Unión
Europea en el 4,4%.
Afortunadamente desde que a mediados de
Julio el petróleo alcanzará su record marcando más de 147
dólares el barril, se han ido produciendo una serie de descensos
que han llevado a que el crudo se encuentre en estos días
cotizando entre 115 y 119 dólares, lo que supone un descenso más
que significativo.
Así pues, en el Índice de Precios al
Consumo Armonizado (IPCA) adelantado español correspondiente al
mes de Agosto, se registra un descenso de 4 décimas, pasando de
una tasa interanual del 5,3% al 4,9%. Hay que tener presente que
se trata de un índice adelantado y por tanto orientativo. El
índice real lo publicará el Ínstituto Nacional de Estadística
(INE) el día 11 de Septiembre. También hay que decir que el
índice adelantado y el real no suelen diferir. Los descensos en
el precio del petróleo de las últimas semanas principalmente y
las rebajas de verano llevan a una reducción de la inflación.
Si se confirma el IPCA adelantado de
España del mes de agosto, se reducirá su tasa anual 4 décimas.
Son unas décimas importantes, ya que la disminución de precios
que el índice refleja supone un respiro para los consumidores
que sienten un ahogo importante en sus económicas. Desde hace un
año los consumidores no han recibido más que malas noticias, en
cuanto, aumento de precios de los alimentos básicos, de los
carburantes y de subidas del Euribor, que han llevado a un
encarecimiento de sus hipotecas de forma importante.
La alta inflación supone perdida de poder
adquisitivo en los consumidores. Si los productos suben de
precio a un ritmo mayor de lo que lo hacen los salarios, se
dispone de menos dinero para consumir, es decir, menos consumo y
este es un camino directo a la desaceleración económica.
Si el petróleo no vuelve a protagonizar
escaladas y continua en su senda descendente, para llegar a
precios más razonables y que estos descensos se traduzcan lo más
fielmente posible a los consumidores, la inflación bajará
todavía más.
Es necesario que la inflación baje para
que el Banco Central Europeo (BCE) no vea amenazas en el
cumplimiento de su principal misión: la estabilidad de precios,
que significa una variación de de estos en cuanto a tasa
interanual, cercana pero por debajo del 2%. Si el BCE entiende
que la amenaza de la inflación remite, no tendrá porque volver a
subir los tipos de interés, máxime teniendo en cuanta la actual
situación de enfriamiento económico que viven las máximas
potencias europeas como son Alemania, Francia e Italia.
Esperemos que el petróleo continúe en su
tendencia a la baja, o cuanto menos no vuelva a subir y a
protagonizar escaladas, y que este abaratamiento en el barril de
petróleo se traslade lo más pronto posible y de forma fiel a los
consumidores. Esta puede ser una clave importante que lleve a un
principio de reactivación económica que tanto se desea.
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