23 agosto 2026

Cómo leer la carta de revisión del banco sin llevarte un susto

La carta llega con membrete y con prisa. Mezcla tipos, fechas y un euro que parece definitivo. No lo es hasta que lo puedes recalcular.

Esta guía sigue el orden de una carta típica: quién eres para ellos, qué índice usan, qué tipo nuevo aplican y cómo sale la cuota. Luego, qué hacer si no cuadra.

No discutas el adjetivo (“sube” / “baja”). Discute los cuatro números: índice, mes, diferencial y capital.

Manos abriendo una carta de revisión hipotecaria

Qué debe decir (aunque lo diga en jerga)

Número de préstamo, titular y, a veces, cuenta de cobro. Comprueba que es tu hipoteca y no un producto mezclado.

TIN es el tipo nominal que entra en la fórmula de la cuota. TAE añade comisiones y gastos en un porcentaje anual comparable. Para recalcular el recibo usas el TIN (Euríbor de referencia + diferencial), no la TAE de marketing.

El índice: Euríbor 12 meses u otro. El valor: media de qué mes. El diferencial: el de la escritura, no uno “orientativo”. La nueva cuota en euros. La fecha desde la que cobran.

Trucos de lectura

Subraya con un color el valor del Euríbor que ellos dicen haber usado. Con otro, el diferencial. Súmalos. Ese es el TIN que deberían estar aplicando, salvo redondeos de la cláusula.

Algunos contratos redondean al alza por octavos o por décimas. Está en la escritura. Si la carta redondea y la escritura no, eso no es “costumbre”: es un desvío.

Mira si la nueva cuota incluye un seguro o una comisión que no estaba en el recibo anterior. A veces el susto no es el Euríbor: es un producto que se ha colado en la misma línea.

Si no puedes repetir la cuota con capital, plazo y TIN, pide el desglose. El modelo está en la página de la carta.

Cómo contrastar en diez minutos

1) Confirma el mes de referencia en la escritura. 2) Mira esa media en Euribor.us. 3) Suma diferencial. 4) Mete capital y plazo en el simulador. 5) Compara el euro de la carta con el euro de la simulación.

Una diferencia de céntimos puede ser redondeo. Una diferencia de decenas de euros suele ser otro capital, otro plazo u otro índice.

Llama o escribe con esos cuatro números. “No me cuadra la cuota” es débil. “Ustedes aplican 3,157 y la media de mi mes es 2,940” es concreto.

Suelo, bonificaciones y letra que no se ve

Si hay suelo, el Euríbor puede bajar y la cuota no. La carta debería mencionarlo. Si no lo hace y tú sabes que existe, pregúntalo por escrito.

Las bonificaciones (nómina, seguros) bajan el diferencial mientras cumples condiciones. Si dejaste de cumplirlas, la carta puede “subir” sin que el Euríbor haya subido tanto.

IRPH no se revisa como Euríbor. Si ves IRPH en una carta que creías de Euríbor, para. Es otro mundo. Compara en irph.es, no aquí.

Después de leer, decide

Si la cuenta es correcta y la cuota duele, mira amortizar, novar o subrogar. Si la cuenta no es correcta, reclama el desglose y la rectificación. El orden importa: primero la aritmética, después la estrategia.

Guardar la carta, la simulación y la cláusula en la misma carpeta te ahorra el próximo susto. El siguiente aniversario llegará igual de puntual.

Diccionario mínimo de la carta

Tipo aplicable / TIN: el que entra en la fórmula francesa de la cuota. TAE: comparador con gastos. Diferencial: el plus que sumas al índice. Índice de referencia: casi siempre Euríbor 12 meses. Periodo de interés: desde cuándo hasta cuándo dura ese TIN. Capital vivo: lo que debes el día del recálculo.

Si la carta cita dos tipos distintos en dos párrafos, no asumas que es lo mismo “visto de otra forma”. Uno puede ser TIN y el otro TAE. Márcalos. Pregunta cuál usaron para el recibo.

Las cartas genéricas a veces olvidan el mes. “Según Euríbor vigente” no basta. Vigente ¿qué día, qué media, qué plazo? Esa vaguedad es justo lo que el checklist te ayuda a pinchar.

Errores que parecen de Euríbor y no lo son

Capital mal actualizado (olvidaron una amortización que hiciste). Plazo mal contado (meses de carencia, impago puntual, novación). Seguro anual cobrado en el mismo recibo que la primera cuota nueva. Comisión de mantenimiento que no estaba. Ninguno de esos lo arregla el índice.

En divorcios o herencias, el banco puede estar calculando sobre un capital que ya no es “el de los dos” como tú lo recuerdas. La carta es una foto de su base de datos. Si la foto está vieja, se actualiza con documentos, no con enfado.

Guardar pruebas sin volverte notario

PDF de la carta, captura de la media del mes de referencia, simulación con fecha, cláusula de la escritura. Cuatro archivos. Si más adelante hay reclamación, ese pack evita reconstruir de memoria un octubre que ya no recuerdas.

Envía el modelo de desglose por el canal que deje rastro (banca electrónica, email con acuse). El teléfono sirve para orientarte; el escrito sirve para demostrar que pediste el detalle.

No dejes pasar meses “por si se arregla solo”. Los plazos de reclamación no esperan a que el siguiente Euríbor sea más simpático.

Un orden que evita el cabreo inútil

Primero comprueba que el índice y el mes son los de la escritura. Segundo, el diferencial. Tercero, el capital. Cuarto, la cuota. Si empiezas por el euro final, discutes el resultado sin saber si falló el ingrediente o la receta.

En la oficina, lleva la simulación impresa o en el móvil. El empleado no tiene por qué ser el enemigo; a veces la carta la genera un lote y él tampoco ha hecho la cuenta a mano. Ayúdale con los cuatro números y el tono baja solo.

Si la cuenta es correcta y aun así el susto es real, pasa a estrategia: amortizar, novar o subrogar. Si la cuenta no es correcta, no firmes una novación encima de un error. Primero el desglose.

No es asesoramiento jurídico. Si hay litigio, consulta profesional.